martes, 15 de enero de 2013

Sargos...los peces más listos?



Creo que a día de hoy, todo el mundo sabe que los peces aprenden. Por mucho que nos digan que los peces tan sólo tienen 2 segundos de memoria, lo cierto es que la dificultad de su captura depende casi exclusivamente de la presión de pesca del lugar. Pasa en todas partes del mundo y con todas las especies,  en aguas continentales y por supuesto en el mar. Y por ello todos soñamos alguna vez, en lanzar un popper en un lugar vírgen en donde el primer pez que lo vea, lo va atacar sea cual sea el color, el grosor del bajo, el tipo de movimiento o la hora del día. Pero no todos los peces aprenden igual de rápido! Y entonces cual es el pez más listo del mediterráneo?

Muchas veces he oído que los peces más ‘inteligentes’ o más difíciles de engañar son las Lubinas, y para algunos los palometones…peces que cuando van ‘picados’ se vuelven realmente reacios a morder señuelos en contra de otras especies más ubicuas que no tienen ni mucho menos fama de peces astutos, difíciles o fallones. Sin embargo la experiencia en el spinning ultraligero me ha demostrado que hay muchas especies bastante más listas que las Lubinas, especies que aprenden muy rápido a identificar cualquier aparejo humano y que son sensibles a la mínima presión de pesca.


Yo entre todas las especies me quedo con el Sargo. Sí sí! El Sargo (Diplodus sargus)! Supongo que esto puede extrañar a mucha gente, pues la fama de la Lubina, de astuta y resabiada, es por todos conocida. Sin embargo, la Lubina es un pez oportunista y un depredador voraz que no hace ascos a un buen bocado, bien presentado en el momento adecuado. En un momento dado, incluso la lubina portuaria más resabiada se puede comer una sardina atada a una cuerda de barco (vamos, un nylon del 0.70 que usan por aquí algunos) y por supuesto sigue siendo posible capturarla con señuelos artificiales típicos y míticos como los minnow.

Pero el Sargo en cambio, es otra historia! Este astuto pez pasa de ser tremendamente agresivo con los señuelos en sitios muy salvajes y poco pescados, a ser prácticamente imposible de pescar con señuelos en zonas con mucha presión. He llegado a observar como en algunos pesqueros muy buenos en sargos, a lo largo de los años y con tan sólo mi propia presión de pesca (zonas donde no he coincidido jamás con un spinner al no ser buenas para la lubina), las capturas y las picadas descendían de manera brutal. Y es ahí cuando interviene la experiencia y la precisión del pescador y cuando la pesca de este pez se torna en apasionante.

Y puede haber alguien que piense que sencillamente, el sargo come cosas distintas en lugares distintos y de ahí esta diferencia de agresividad con los señuelos. Pero en días pasados, hará ya 6 años probando zonas nuevas bastante inaccesibles, recuerdo sacar hasta 12 grandes sargos en una mañana, algunos superando el kg de peso y los 40 cm de longitud con minnows, vinilos y casi cualquier señuelo de hasta 12 cm, y bajos del 0.30-0.40. En ese mismo lugar hoy día se pueden ver comer los sargos agresivamente en la espuma, y para conseguir una captura necesitas usar líneas y bajos finísimos del 0.12-0.18 y señuelos pequeños super realistas, y aún insistiendo mucho más las capturas son siempre menos numerosas.

La conclusión que saco de todo esto, es que el sargo en tallas grandes es un agresivo depredador que aprende muy rápido y se vuelve muy difícil de pescar con una mínima presión de pesca. A partir de estas reflexiones podéis comentar lo que os parezca, que seguro tendréis otros puntos de vista, y ojo! Nada de lo que he dicho quita que un día determinado puedas capturar un gran sargo en cualquier sitio con cualquier señuelo, pero siempre será algo excepcional. 





lunes, 7 de enero de 2013

No es oro todo lo que reluce...


Cualquier pescador se quedaría asombrado al contemplar en directo la belleza de este impresionante macho de Trucha (Salmo trutta fario) pescada en un río Mediterráneo, y yo no fui una excepción. Sin embargo, fuera de los círculos fly fishing, muchos desconocen que esta librea tan llamativa y variada responde a la contaminación genética causada por ejemplares de repoblaciones, criados en piscifactorías y de procedencia a veces incierta. En todo caso se aproximan mucho más al linaje atlántico que al mediterráneo al que se debieran parecer y del que distan demasiado.

Pero, son truchas de río al fin y al cabo, no? Qué más da? Además son más grandes y bonitas. Sí, por suerte la especie incluso la subespecie es la misma, y cumplen realmente la misma función ecológica...pero hay un problema! Y volvemos otra vez a un término recurrente: Biodiversidad.

Quiero decir, que la biodiversidad no existe sólo a nivel de especie! Imaginemos una analogía con el ser humano: consideraríamos aceptable un humano, homo sapiens sapiens, donde desaparecieran todas las razas excepto la caucásica y todos fuésemos iguales? Se habría perdido una enorme variabilidad genética y en el caso de los Africanos, la genética más antigua y cercana a nuestros antepasados. Podríamos decir que el hombre se habría extinguido parcialmente, se habría desvirtuado, habría perdido gran parte de su genética. Porque la genética es patrimonio de una población no de un individuo o un pequeño grupo de ellos.


Un bellísimo ejemplar cuya genética proviene de individuos domesticados de linaje atlántico, posiblemente hibridada. El resultado es espectacularmente bello, pero genéticamente muy pobre.
De igual modo, la Península Ibérica es una región geográfica tremendamente diversa en genética de Truchas y se la considera un punto caliente de la biodiversidad de esta especie en todo el continente. Las truchas de las cuencas Ibéricas tienen una gran variabilidad genética y un valor incalculable porque son muy antiguas y han servido de refugio a la fauna europea durante las glaciaciones pleistocenas, que no llegaron a extinguirlas de la Península Ibérica y sí de gran parte de la Europa continental dónde volvieron a partir de muy pocos ejemplares y por tanto todos ellos comparten una genética muy próxima y poco diversa.

Los científicos llevan denunciando desde hace muchos años que esta variabilidad no solo está amenazada por el cambio climático sino porque a lo largo de los años se han repoblado los ríos españoles con truchas de otras procedencias genéticamente distintas a las nuestras. Así que hoy día hay una gran contaminación de genes alóctonos en las poblaciones nativas de truchas ya que históricamente se han importado huevos de piscifactorías europeas en vez de desarrollar aquí las líneas puras específicas de cada cuenca para salvaguardar la genética endémica de cada cuenca y evitar la contaminación.


En el caso de la trucha, la variabilidad en el diseño y color del cuerpo no implica una buena calidad genética
Para corroborar cito textualmente un texto científico:

“Hay gran variación de coloración entre las poblaciones ibéricas. Generalmente las poblaciones cantábricas son más oscuras. La talla difiere entre poblaciones de ríos de las cuencas del Tajo y Duero (Nicola y Almodóvar, 2002). Hay cinco linajes mitocondriales cuyo origen tuvo lugar durante las glaciaciones del Pleistoceno. Uno de ellos se ha denominado Atlántico, que engloba todas las poblaciones de esta cuenca incluyendo además las poblaciones del Atlas (Marruecos). Otro se denomina Danubio, que incluye las poblaciones de las cuencas de los mares Negro, Caspio, Aral y golfo Pérsico. En la cuenca del Mediterráneo hay tres linajes, uno asociado con la cuenca del Adriático, que se denomina marmoratus; otro, denominado Mediterráneo, asociado predominantemente con poblaciones de ríos que vierten en las regiones occidentales de la cuenca. Un tercero, denominado Adriático, asociado sobre todo con poblaciones orientales de la cuenca del Mediterráneo (Bernatchez, 2001).

Las truchas de las cuencas del Tajo, Duero y cuencas cantábricas comparten un haplotipo, indicando una relación histórica entre las cuencas atlánticas. Las poblaciones mediterráneas comparten un haplotipo excepto la cuenca del Segura, que comparte un haplotipo mediterráneo y otro meridional, este último presente en el sur peninsular (Machordon et al., 2000).”

Y aquí una imagen prestada, con la descripción del autor:

Figura 4. Plasticidad fenotípica de la trucha común (Salmo trutta). a) Trucha autóctona aragonesa de origen mediterráneo (ME-1) que posee multitud de pintas pequeñas negras y rojas rodeadas por un halo blanquecino y, además, dispone de cuatro franjas oscuras que la cruzan. b) Trucha autóctona de origen mediterráneo (ME-2) parecida a la anterior que, hasta la fecha, no ha sido aislada en pureza en ningún río de esta Comunidad Autónoma. c) Trucha domesticada de origen atlántico (AT-3) que se utiliza en los programas de repoblación en la que destaca un menor número de pintas, siendo éstas ovaladas y de mayor tamaño. d) Trucha autóctona de origen atlántico (AT-1) aislada en un refugio del nacimiento del río Tajo (Comarca de Albarracín, Teruel) donde su patrón morfológico se ajusta al de las truchas atlánticas pero, a su vez, se pueden apreciar las franjas que caracterizan a nuestras poblaciones ibéricas. Fuente: Información facilitada por el Sr. José Maria Blasco de Centro de Investigación Agroalimentaria de Aragón.

Añadiré que el linaje Atlántico es mucho más moderno que el Mediterráneo ya que se formó después de la última glaciación y que curiosamente, la genética de Salmo trutta fario más antigua de toda Europa habita cerca de mi casa, en Catalunya y más concretamente en el rio Rigart, un pequeño afluente del Freser (según estudio reciente realizado por la Universitat de Girona)

Así pues, en los ríos Mediterráneos no deberíamos tener ejemplares de morfotipo atlántico y dudosa genética (abundan los híbridos de muchas cuencas diferentes) como los que ilustro en mis fotografías. Y ello representa una de las principales amenazas para nuestras truchas autóctonas, amenazas que voy a citar a continuación para los más curiosos.

Factores de amenaza

Doadrio (2002) cita como factores de amenaza sobre la especie a:

-La introgresión genética procedente de ejemplares de repoblación (Blanco et al., 1998; Cagigas et al., 1999; García-Marín et al., 1999; Machordom et al., 1999; Almodóvar et al., 2001). Las truchas procedentes de piscifactoría tienen escasa viabilidad en ríos; en una muestra de ríos del noroeste ibérico solamente 4 de 197 individuos procedían de reproducción en cautividad y la introgresión genética era baja mientras que en embalses se detectó mayor introgresión (Martínez et al., 1993). Se ha observado mayor persistencia de truchas nativas que de piscifactoría en zonas sometidas a pesca, lo que sugiere que la suelta de peces procedentes de piscifactoría es un método poco efectivo para la viabilidad de poblaciones (García-Marín et al., 1998). La suelta de ejemplares de piscifactoría puede incrementar las tasas de hibridación con salmones (Castillo et al., 2008).

-La pesca deportiva (Almodóvar y Nicola, 1998). La pesca tiene efectos sobre la estructura de poblaciones, según se ha observado en ríos de Asturias, disminuyendo la diversidad de edades, la esperanza de vida y la proporción de individuos por encima del límite legal de talla mínima (Braña et al., 1992).

-La introducción de especies invasoras de peces ictiófagos como el lucio (Esox lucius).

Un Lucio que me sorprendió mientras pescaba truchas en un buen tramo truchero de corrientes
-La alteración del hábitat fluvial por obras hidráulicas. La modificación del régimen hidrológico producida por la explotación de embalses de regadío y de generación hidroeléctrica reduce la disponibilidad de hábitat de condiciones físicas idóneas para la especie (García de Jalón et al., 1988a, 1988b, 1996; Almodóvar y Nicola, 1999) y afecta a la dinámica de las poblaciones de esta especie al alterar las condiciones hidráulicas de los frezaderos durante el período de incubación de los huevos y desarrollo de las larvas (Liebig et al., 1999; Alonso et al., 2008). La regulación del régimen de caudales transforma el régimen de avenidas y estiajes atenuando la ventaja competitiva de las especies reófilas en favor de especies generalistas mejor adaptadas a tramos o ríos de aguas lentas (García de Jalón et al., 1992). Después de la regulación, en el río Hoz Seca (cuenca del Tajo), la densidad y biomasa disminuyeron río abajo el 50% y el 43% respectivamente. También se produjeron cambios en la estructura de edades por la disminución de juveniles (Almodóvar y Nicola, 1999).



Y no quiero ser alarmista, pero creo que a ningún aficionado a la pesca de salmónidos se le debería pasar el leer y reflexionar sobre estas cuestiones porque al final, el futuro de una especie depende de ello, y sobre todo depende de nosotros que toda esa belleza y variedad que la naturaleza ha tardado miles de años en modelar para nuestro disfrute, no se extinga y dé paso a la mediocridad del ‘lo mismo en todas partes.’