lunes, 10 de septiembre de 2012

Saber lo que pescamos


Ya hace un buen tiempo que no escribo sobre temas estrictamente filosóficos, pero en relación a mis últimas salidas a Rockfishing, se me ha ocurrido un buen tema para poner sobre la mesa: saber lo que pescamos. Me refiero al hecho de saber predecir con precisión que especies y de que tamaño nos vamos a encontrar en nuestro pesquero para así acertar con el material de pesca empleado y evitar disgustos, o incluso a veces, salvar el ya omnipresente bolo.

En general, y cada vez más, es relativamente fácil predecir qué nos podemos encontrar en un pesquero según la época del año y las condiciones ambientales. Sin embargo, hay días en que si no estamos atentos o carecemos de la experiencia adecuada, podemos ser sorprendidos con la guardia baja. Se me ocurren un montón de desventajas para cuando esto ocurre… Para empezar está la seguridad de los peces (si es que pretendemos soltarlos luego), pues hay que evitar en lo posible luchar peces grandes con equipos demasiado ligeros.

Por ejemplo, el otro día fui a una zona de roca de profundidad media donde sabía que en estas fechas, podía haber pequeños dentones, serviolitas y otros peces de roca. Al llegar muy temprano rastreo el fondo con minúsculos vinilos pero ni siquiera recibo un pequeño toquecito de Mojarra. Tal ausencia de actividad no podía sino ser indicio de que algún depredador corría por la zona y asustaba al personal. Tratándose de una zona de roca pura lo más habitual es que fueran espetones, así que opto por montar un vinilo más grande, seguido de un palmo de fluorocarbono grueso. El resultado fue la captura de tres espetones, siendo dos de ellos excepcionales (para estas costas y tal como están los pesqueros…) que sin duda habrían cortado el bajo de no anticiparme y cambiarlo. Los peces dieron una buena lucha aunque aprovechando la confianza que me daba el grueso leader  forcé un poco el equipo para sacarlos rápidamente y no desgastarlos demasiado.






En relación a este tema, me vienen a la cabeza jornadas pasadas y grandes peces perdidos por estar usando un equipo inadecuado o demasiado ligero para las condiciones imperantes. Y es que si hay algo me disgusta es que un pez se vaya con un señuelo en la boca. En nuestro reciente viaje a Omán aprendimos mucho de estas situaciones, pues había mucho pez mediano que no disfrutábamos lo más mínimo sin usar un equipo ligero, pero sin embargo de vez en cuando te entraba un tarugo y te lo reventaba todo. Por otra parte, si usábamos siempre equipos pesados, por no perder peces teníamos muy pocas picadas y la pesca se tornaba en aburrida. Por el contrario, una de las lecciones más interesantes que aprendimos fue que los límites que pensábamos de los equipos ligeros que usamos habitualmente están muy por encima de lo que nos pensábamos!

En resumen, que cada vez doy más importancia a saber qué es lo que voy a pescar y en qué tamaño, a la hora de elegir mi equipo de pesca. Si alguien tiene experiencias en este sentido sería interesante escucharlas!


4 comentarios:

  1. Pero siempre hay sorpresas y es increíble ver lo que llega a aguantar un trenzado de 10 libras cuando le pones presión... En fin, todo es cierto así como lo contrario, no se acaba nunca de aprender. Preciosa luz que tenías en la foto del Barracuda, que por cierto parece una Viridiensis y no una Sphiraena, que sería el Espetón. Corrígeme si me equivoco, el Dr. eres tu :-)

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    1. No te puedo corregir porque tienes toda la razón! Son viridensis! Lo que pasa es que yo soy muy ''purista'' y llamo espetón a todo, no me gusta llamar barracuda a un pez que no sea tropical y pase de 20 kg jjejejeje :)

      Por lo demás, lo que tu dices...es flipante lo que aguantan los trenzados modernos...un 10 lb lo vi en Omán soportando carreras de bicharracos con el freno tarado a 3-4 kg...lo nunca visto. Básicamente porque aquí y desde costa...difícilmente un pez te vaya a poder sacar hilo con semejante tara! Lo que se aprende de estas cosas...

      un saludo Maestro

      Miguel

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  2. A mí me gusta pecar de escaso que de pasado y a veces me llevo una sorpresa como la de este fin de semana con el bass de mi vida.
    Lo que ocurre es que a veces contamos con algo y nos aparece algo que nos sobrepasa en las previsiones y viceversa.

    Saludos y enhorabuena.

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    1. Pues lo mismo me pasa a mi Jose! Pero qué rabia dá luego perder un buen pez y estropearle la dentadura!

      Un saludo!

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