jueves, 15 de marzo de 2012

La Huella del Hombre

 
Si hay algo que el Hombre ha querido e intentado siempre, es dominar los ríos. Nunca han gustado esas riadas inesperadas y de período de recurrencia largo, que hacían estragos antaño, entre las poblaciones estratégicamente situadas en las fértiles orillas de  nuestros ríos. Para evitarlo, toda suerte de alteraciones morfológicas (motas, canalizaciones, defensas, presas) han hecho falta, y se puede decir que prácticamente ningún río de la Península ibérica está libre de alguna de estas aberraciones antropológicas.

Un río natural es un ambiente sumamente dinámico, cambia su curso con el paso de los años y la ayuda de las riadas, que destruyen hábitat viejos creando otros nuevos, en forma de brazos muertos, reculas y charcas, renovando el sedimento y dando oportunidades a todas las formas de vida asociadas a él.
Por supuesto, hoy día ninguno de nuestros ríos cumple estas premisas. Los cauces llevan menos agua de la que debieran, los sedimentos quedan atrapados en los embalses, aparecen barreras físicas infranqueables por los peces, dominan las especies invasoras, desaparece el bosque de rivera o bien se encuentra muy reducido, se dan episodios de anóxia, eutrofización y crecimientos masivos de algas, se incrementa la contaminación, se generalizan los excesos de nitratos i fosfatos provenientes de la agricultura y la ganadería y un largo etcétera.

El resultado es que nuestros ríos han sufrido una perdida de biodiversidad espectacular en los últimos 60 años. Muchas especies nativas se han extinguido o rarificado de numerosos ríos a causa de estas alteraciones humanas, pero sobretodo, ahora hay muchísima menos densidad de peces de la que hubo antaño. Me estremezco de pensar cuando mis abuelos tenían mi edad...corrían enormes Esturiones (Acipenser sturio), Sabogas (Alosa fallax), Sábalos (Alosa alosa) y  Lampreas marinas (Petromyzon marinus) a 500 metros de mi casa, pero a menudo me doy cuenta de que mucha gente desconoce el papel clave que ha tenido la degradación del bosque de rivera y la construcción de presas en este desastre natural. 


Hace poco me contó mi amigo Iscle, como entre dos pescadores sacaron en una tarde más de 150 salmónidos de talla en un río casi vírgen de la siberia rusa, incluyendo 4 especies distintas de salmones, 2 especies de salvelinos, trucha arco iris y tímalo. Como puede existir semejante densidad de peces en un río? La respuesta es sencilla, tienen mucha comida, debido al amplísimo y bien conservado bosque de rivera que atraviesa el río, además de no tener su curso interrumpido por ninguna presa ni sus aguas contaminadas. Tan sencillo como eso.
No obstante, para aquellos buenos conocedores de nuestros ríos y amantes de las truchas, todavía aguardan gratas sorpresas, escondidas en rincones inverosímiles en zonas que no les son propias. Y aunque no sean pura sangres (son en su totalidad variedades de acuicultura introducidas) dan lugar a preciosos ejemplares.

Esperemos que mis nietos no se sorprendan de que su abuelo haya pescado anguilas... que desgraciadamente van por la oscura senda de la desaparición.


4 comentarios:

  1. Muy bueno Miguel, como siempre...yo no soy mucho de agua dulce, pero veo muchas similitudes con lo que esta pasando en las zonas costeras del Mediterraneo. Construcción de espigones artificiales, dragados de arena de aquí para meterla alla, que llega junio y los turistas tienen que plantar las sombrillas, humedales tapados por cemento para edificar sobre ellos (Marina d'Or), emisarios de aguas fecales e industriales que "matan el mar" sin que nadie lo vea...demasiado.
    Mira, igual con los conocimientos que tienes y la información de la que seguro dispones, podrias hacer algo interesante sobre el tema. Un saludo y a seguir así, que eres un libro abierto tio.

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    1. HOla Carlos! Sí, se pueden hacer paralelismos con casi cualquier zona natural...el caso es que no es bueno que se pierda la memoria, hay que recordar de vez en cuando lo que fueron y podrían ser las cosas, antes de la revolución tecnológica del siglo XX, sino corremos el riesgo de que las generaciones futuras pierdan la sensibilidad al no ser conscientes de lo que se ha perdido..

      un saludo mister! Y gracias por los cumplidos :)

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  2. Buena entrada y buenas capturas, Miguel Ángel!

    Si, la perdida de biodiversidad en nuestros ríos ha sido brutal en el último medio siglo. En su juventud, mi abuelo poseia un molino familiar en el río segura, y muchas veces contaba historias increibles. Barbos de mas de un metro cogidos con un palo con un sedal grueso y un trozo de queso, o mas inverosimil aun, anguilas de mas de ¡2 metros! atrapadas en las piedras del molino que bloqueban su movimiento llegando a detenerlo. Quiza haya algo de exageración, aunque me gustaría pensar que mi abuelo no me engañaba con esas historias. A dia de hoy , el panorama evidentemente ha cambiado mucho...

    Un saludo amigo!

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    1. Pues a mi no me parece nada descabellado...quizá a veces se exageren un poco las antiguas historias.. pero igualmente, aunque el barbo hiciera 90 cm en vez de un metro o la anguila 1.6m en vez de 2m...seguiria siendo impresionante. Un río salvaje y natural es un ecosistema increíble, ahora solo conocemos un ''resto'' de lo que fueron. Antiguamente, cuando no había presas ni embalses, no se extraía la mitad del agua para riego o beber, y existían amplísimas formaciones de bosque de ribera a cada lado...los ríos eran infinitamente más productivos que ahora, por lo que debían albergar más cantidad de pescado y estos, al disponer de más alimento, más agua y menos contaminantes, podrían llegar a tallas mucho mayores. POr mi parte, creo a tu abuelo! jajaja

      un saludo Juanto

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