sábado, 31 de diciembre de 2011

Adiós 2011!


Se despide el que para mi ha sido el mejor año de spinning, un 2011 en el que he batido uno a uno todos mis récords personales, en todas las especies y con equipos cada vez más ligeros. Luchas épicas, capturas y sueltas, días de fortuna y otros no tanto, pequeñas grandes luchas con equipo ultraligero, jornadas memorables, nuevos señuelos y equipos, nuevos amigos y algunas magníficas fotos para el recuerdo...




Pero por encima de todo, me quedo con todo lo aprendido y lo disfrutado, y con todos esos peces que han vuelto al agua para poder seguir ofreciéndonos en un futuro grandes emociones. Como no, gracias a todos los que me habéis leido, dando al blog casi 12.000 visitas en tan solo 4 meses.

Feliz Año Nuevo y buena pesca el año que viene!

Miguel Angel

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Atunes rojos desde costa !

Banco de atunes rojos comiendo en superficie, fotografiados desde tierra!

En otoño y primavera no es raro ver saltar atunes rojos desde costa para aquellos que estamos acostumbrados a caminar por los roquedos de la Costa Brava. Sin embargo, este pasado mes de noviembre fue sencillamente ESPECTACULAR. Nunca antes había visto atunes rojos a menos de 300 metros de la orilla en el mejor de los casos, cuando normalmente se suelen ver en el horizonte lejano...pero aún más, en dos ocasiones diferentes, en dos puntas muy lejanas una de la otra, han habido auténticas bacanales en forma de averíos hasta a 10 metros de la orilla. Las fotos que acompañan la entrada y que ponen los pelos de punta, por mucho que parezca increíble, fueron tomadas desde tierra!


No contento con eso, también se han observado grupos de Melvas (Auxis rochei) y alguna Bacoreta (Euthynnus alletteratus). Incluso observamos desde la playa, y después de una tormenta, una Albacora  solitaria (Thunnus alalunga) saltando, que solo pudimos identificar por las largas aletas pectorales que la diferencian del atún rojo. Algunos pescadores embarcados me comentaban que ha sido un otoño muy malo para los bonitos porque estos desaparecen cuando los atunes están cazando, no ocurre lo mismo con las melvas, que a menudo se han observado en pajareras mezcladas con los atunes.



Hay muchas teorías sobre este fenómeno pero yo me decanto por una suma de factores, empezando por esos prolongados temporales de levante que durante finales de octubre y principios de noviembre barrieron la costa Catalana, acercando a presas y por consiguiente a predadores a la orilla y manteniéndolos allí durante semanas. Hay pescadores que creen que hay más atunes por el hecho de haberse protegido, aunque tengo referencias de un grupo de investigación que disiente de esta afirmación. Más bien observan que cada vez hay grupos más pequeños que se disgregan para cazar cerca de la costa, ya que no encuentran recursos en mar abierto, es decir, bancos grandes de sus presas habituales (caballas, sardinas y boquerones, que han sido prácticamente esquilmadas por la pesca profesional en los últimos años). En una ocasión, he observado ataques de atún a un banco de bogas, que saltaban despavoridas por doquier, lo cual es bastante impresionante teniendo en cuenta los hábitos alimentarios naturales de esta especie marcadamente pelágica.

 

No sé hasta que punto, antiguamente se daban estas situaciones...seguramente con un mar virgen no debía ser más que el pan de cada día. Pero ahora parece más un signo de que el planeta cambia y los animales se intentan adaptar como pueden a los desequilibrios que hemos causado...este otoño se han enganchado  fortuitamente, dos torpedos a mi caña, quizá los próximos años tenga que cambiar mi equipo ligero por uno de popping tropical..

Lamento colgar las fotos tan tarde, quería haberlas acompañado con alguno de los numerosos vídeos que pude hacer...impresionantes...pero no he tenido tiempo de ponerme todavía en la edición, que es totalmente desconocida para mí.

Saludos y Felices Fiestas!




miércoles, 21 de diciembre de 2011

Un día para recordar...


Mi última salida de pesca fue totalmente espectacular, siendo sin duda, la mejor que he vivido nunca. La mañana empezó muy bien con la captura de una lubina excepcional con el equipo ultraligero de Rockfishing, usando la caña 0.5-5 gramos y un pequeño carrete shimano 1000 cargado con  nylon del 0.16.


Más tarde, peinando una amplia zona de roquedo, di con un gran banco de obladas enormes que atacaban cualquier cosa que se moviera. Se trataba de ejemplares talludos, comprendidos entre los 25 y los casi 40 cm de longitud, superando el kilogramo de peso los peces más grandes. La mañana se tornó en un intenso recital de picadas a todo tipo de artificiales, con luchas tremendas con el equipo ultraligero y momentos de auténtico frenesí en los que las obladas atacaban el señuelo simplemente flotando en la superficie.
  

Entre varias decenas de grandes obladas fueron apareciendo otras especies interesantes como un gran jurel, un bonito, un buen sargo y otra lubina más pequeña que la primera pero igualmente bonita, y por si fuera poco, conseguí mi primer doblete:


Dos grandes obladas que se engancharon a la vez a un crankbait de lucky craft de 6 cm, cada una perfectamente embocada en uno de los triples.



Aprovechando que tenía el equipo de spinning medio, intenté dedicar un rato a tentar a especies de más porte, aunque las obladas no facilitaban el trabajo, tirándose a por artificiales de hasta 17 cm, como este Daiwa Shore Line Shinner 17 F-G:



Ni siquiera en superficie, usando un señuelo grande como el SuperSpook, se podía evitar el ataque de estos agresivos peces...



Todo un acontecimiento, propiciado seguramente por un cúmulo de circunstancias tales como la mar de fondo, ausencia de viento, presencia de pez pasto etc...que han dado como resultado el día perfecto para la práctica del spinning i el rockfishing costero, un día para aprender, experimentar, disfrutar y como no, respetar al máximo las capturas.

Por supuesto, el captura y suelta estuvo a la orden del día, no hay excusa posible, si queremos seguir disfrutando, aunque sea muy muy de vez en cuando, de este tipo de espectáculos naturales.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Major Craft AIRock AR-S762M


Hace poco adquirí una nueva caña para pesca extremadamente ultraligera, se trata de la japonesa Major Craft AIRock AR-S762M, una caña de carbono de 7.6 pies (algo menos de 2,40 m) con capacidad para señuelos de 0.5 a 5 gr y acción extra-fast (con solid tip o puntera maciza).

La verdad es que los acabados y la estética son sensacionales, el peso es mínimo y se aprecian materiales de alta calidad en el grip, las anillas...en fin, que promete máximas prestaciones.


Mi primera toma de contacto con esta caña fue desagradable, pues la probé con monofilamento del 0.18 que ofrecía mucha resistencia al paso de las anillas y con el que no lograba lanzar. Me pareció en todo caso un caña muy extrema y descompensada, montando un blank bastante recio acabado en una punta que se dobla con solo mirarla.

Se trataba sin duda, de un gran cambio respecto a mi otra caña ultralight, una G-Loomis GL2 de grafito, 1-7 gr acción fast, cuyo blank es mucho más fino y equilibrado, y lanza muy fácilmente pesos livianos. Pero siguiendo los consejos de mi amigo Pablo, que me decía que una vez acostumbrado, no querría pescar con otra  cosa, le di una oportunidad y me dispuse a dedicarle un rato en uno de mis mejores rincones para probarla a fondo.


Esta vez, cargué el carrete con un monofilamento más fino, un 0.16, que ya no presentaba ningún problema al lanzado. Con el mar como un plato, y usando todo tipo de pequeños señuelos, conseguí multitud de capturas, destacando dos grandes sargos (uno monstruoso), varias grandes obladas y una buena lubina de unos 50-60 cm que se soltó de los pequeños triples de un micro minnow al intentar vararla en la orilla.

La lucha de un gran sargo con este equipo es impresionante! La caña dobla y trabaja estupendamente bajo presión, pues el but tiene mucha capacidad, y no creo que tenga oportunidad de clavar ningún pez que la pueda poner en apuros. Captura tras captura me acomodé a este tipo de acción en el que la sensibilidad prima por encima de todo, sintiendo perfectamente como se está moviendo un pequeño grub de 1 gramo por el fondo...una sensación realmente impactante. 

La clavada es sin duda el otro punto fuerte de esta caña, pues prácticamente ''clava sola'', o a la mínima reacción de nuestra muñeca, hecho este que puede marcar diferencias, como ya comenté en una entrada anterior.

Como contrapartida, se pierde algo de distancia de lance, aunque creo que es muy poca, y la lucha con peces pequeños se ve reducida, ya que al tirar el pez, dobla fácilmente la punta, pero enseguida se encuentra un tramo medio bastante rígido que lo cansa sin necesidad de usar el freno del carrete. De todas maneras, una oblada de medio kilo pone los pelos de punta en la primera carrera!

Alguna foto extra del día de prueba:



CONCLUSIONES

Una caña muy cómoda, extra-extra-fast! Ligera, bien acabada, con mucha capacidad. Se trata de la caña más fina y rápida que haya probado, aunque según mi opinión, los 5 gramos que declara el fabricante exceden un poco la finísima puntera, que dobla demasiado con este peso. Quizá una acción 0.2 - 3.5 gramos es algo más fiel a la realidad. De hecho incluso un jig de 3.5 gramos parece exceder la capacidad de la caña, sobretodo si lo dejamos profundizar un poco...

Después de probarla a fondo, me ha hecho cambiar de opinión radicalmente, así que no hay que tener miedo a experimentar nuevas acciones y formas de pescar.

martes, 6 de diciembre de 2011

Claves para pescar grandes lubinas en el Mediterráneo (III)


En esta última entrega, voy a hablar un poco sobre estrategias de pesca, equipo y señuelos, por ser imprescindible para completar un artículo de estas características. Ya aviso que el equipo y los señuelos son para mi el punto menos importante de todos los que he ido tratando. Sin duda lo más importante es localizar los peces, hecho esto, cualquier cosa que les tiremos nos dará grandes probabilidades de éxito.

EQUIPO

Los que me conocen saben que no soy un sibarita de la pesca. Toda la vida he pescado con material de ''dudosa'' reputación y mejor precio, sin embargo mis resultados nunca han sido peores que los de otros pescadores. Como he dicho antes, lo principal es conocer a fondo el mar y la lubina, para ser capaz de predecir donde y cuando ir a buscarla.

Con esto no quiero decir que no sea un auténtico placer pescar con una moderna caña japonesa (o americana) y un carrete de última generación, simplemente dejar claro que la calidad del material usado no influye  para nada en el resultado si realmente sabemos pescar.

No voy a dar marcas, solo recomendar una caña  de 2.10-2.40 metros, con capacidad de 7-20 o 10-30 gramos, dependiendo del peso de los señuelos que vayamos a utilizar, mejor si es de acción de punta (''fast'') y complementada con un buen carrete tamaño 2500 (usando la escala de tamaños de shimano) que bobine bien en espiras cruzadas, para evitar pelucas.

Sobre el hilo a utilizar, ya es cosa de gustos. A mi me solía gustar mucho usar monofilamento del 0.25, con un bajo fluorocarbono en días de aguas claras, pero desde hace un tiempo uso trenzado 8 lb y me funciona perfectamente. Hay que decir que para usar vinilos es altamente recomendable el trenzado.

SEÑUELOS

Hablando de señuelos, a menudo me he preguntado que tipo de artificial  va a  ejercer mayor atracción sobre nuestra gran lubina. Y para  entenderlo hay que tener en cuenta la equación: tamaño de la presa + valor energético (especie) - facilidad de captura (velocidad) = grado de atracción.

No todas las presas son igualmente apetecibles para la lubina. Muchas veces he observado como en medio de un sitio plagado de lisas, aparentemente presas fáciles, una buena lubina ha atacado a un pequeño grupito de Pejerreyes (Atherina boyeri) o Alachas (Sardinella aurita) que corren que se las pelan. También se sabe que son especialmente golosas con las anguilas. Esto pasa porque estas especies son de carne muy grasa y por tanto de alto valor energético, entonces con el mismo esfuerzo que necesitarían para capturar una lisa, obtienen mucha más energia a cambio.

 Entonces, según esta ecuación básica (que me he sacado de la manga...), la lubina va a preferir una presa grande que se asemeje a una especie de alto valor energético y que se mueva despacio, para en un solo ataque, obtener una gran cantidad de energía. Dígase una gran imitación de anguila, lanzón o boquerón. No necesitamos saber más...todo buen artificial de cualquier marca que cumpla estas premisas, va acelerar el pulso de la lubina más resabiada si la encontramos en su zona de caza. Ahora bien, es verdad que hay marcas que han conseguido señuelos fantásticos que parecen funcionar mejor que los demás, aunque al final acabas por pensar que los artificiales pescan más en función de la confianza que les tenemos que no debido a su capacidad de marcar diferencias.

   Esta lubina de 83 cm y 6,5 kg, engulló completamente un slim-minnow de 17.5 color naranja flúo!

Sobre los colores, la discusión del siglo... que más se puede decir? Mejor guiarse por la experiencia, y utilizar lo que nos funciona, sin dejar nunca de experimentar. A mi particularmente me ha dado muy buen resultado el color negro integral, tanto en rompientes como en aguas calmadas, de noche y con cambios de luz. El color naranja me ha sorprendido con más de un gran ejemplar en plena noche, así como el blanco en la mayoría de vinilos que utilizo. Los colores naturales son especialmente recomendables en  buenas condiciones de luz y visibilidad, pero el hecho es que aunque sin duda son los que más he utilizado, nunca me han dado una captura XXL, lo cual da que pensar. Quizá sea porque estos colores los tienen ya muy vistos? Quizá sea porque la mayoría de las veces que buscamos a estos gigantes lo hacemos de noche o con poca luz, en zonas de aguas tomadas o revueltas, en las que un artificial de un color sólido o chillón es más fácil de localizar y atacar.

   Fantástica hembra capturada en pleno invierno con un Jurela's jig 14gr color negro integral.
ESTRATEGIAS

Por último, quería dedicar unas líneas a la estrategia, o más bien, a como afrontar una jornada de pesca una vez estamos a pie de pesquero con los deberes hechos. A alguien le pueda parecer que es un tema bastante trivial y que lo que hay que hacer es llegar y lanzar cacharros a diestro y siniestro, pero como muchas veces suelo decir, pescar es más que eso, es todo un reto intelectual.

Ya sea que nos encontremos en un lugar conocido, o bien en un sitio nuevo que hemos decidido probar indagando en Google Earth, debemos saber que los primeros lances pueden ser decisivos. Hacer excesivo ruido en los primeros lanzamientos puede hacer desconfiar a un gran ejemplar, por lo que debemos cuidar este aspecto. De igual manera, no me gusta acercarme demasiado a la orilla, ni mucho menos meterme en el agua con el wader, al menos en los primeros lances, si es que la postura que nos atrae queda un poco alejada. La lubina puede seguir el señuelo hasta la misma orilla y si nos ve podemos dar al traste con una captura excepcional.

Usualmente, el primer señuelo que debe tocar el agua, ha ser más bien liviano, tipo vinilo, bucktail o paseante, y se debe trabajar de manera regular, sin sobresaltos, demasiados toques de puntera ni cambios de profundidad. A veces, una simple recogida lineal lenta, con alguna pausa es la mejor opción par levantar el ánimo de una gran lubina. No me gustan demasiado las recogidas erráticas ni tampoco dejar profundizar el señuelo, pues la lubina acostumbra a apostarse en una posición más baja para intentar un ataque ''sorpresa'' desde abajo aprovechando el ángulo muerto en la vista de los peces.

Podría estar horas comentando diferentes situaciones, pero al final, hay tantas estrategias posibles como personas y lugares de pesca diferentes. Es bueno llegar al pesquero sin prisa, y dedicarle unos minutos a la observación...y a pensar...no conviene olvidar que el cerebro pesca más que las manos, así que hay que usar primero lo uno que lo otro.

Con esto doy por finalizada la trilogía, pero antes quiero recordar como en una entrada anterior, dije que es muy importante soltar todas las lubinas, pero especialmente las grandes hembras, por ser las madres que repueblan cada año nuestras sobreexplotadas aguas y de las que depende el futuro de la especie. Ya no valen más excusas, si nos gusta la pesca, y queremos seguir pescando grandes lubinas en el Mediterráneo, uno de los mares más explotados del Mundo, debemos cambiar el chip, y hacerlo ya!

Espero que os haya parecido interesante, hasta la próxima, y recordad: Captura y Suelta!





 

viernes, 2 de diciembre de 2011

Claves para pescar grandes lubinas en el Mediterráneo (II)


En la entrada anterior hablé sobre el donde encontrar grandes lubinas, en esta segunda entrega, hablaré del cuando, y lo haré mediante algunos conceptos que nos permitirán interpretar el ciclo anual de la lubina.

Es más o menos conocido que la lubina desova entre los meses de diciembre y marzo, preferentemente en playas o calas de arena y grava cercanas a desembocaduras e incluso dentro de los ríos, pero para empezar debemos saber que la Lubina cambia, y mucho, sus hábitos de caza a medida que crece. Cuando es joven se agrupa en bancos para dar caza rápida a pequeños alevines. A medida que las pequeñas y voraces lobas van creciendo se disgregan en grupos cada vez más pequeños, y especialmente los machos, se vuelven solitarios antes que las hembras. Cuanto más grandes son, más lentas se vuelven, y es por eso que se ven obligadas a abandonar la persecución de bancos de rápidos alevines y de pescado azul en aguas abiertas, que las desgastan en demasía, y más si necesitan comer muchos de ellos para saciar su hambre.

Es entonces cuando la lubina se convierte en el depredador costero más adaptable del mediterráneo, explotando diferentes hábitats y recursos a lo largo del año, según su interés y basándose simplemente en tres factores: la reproducción, el ahorro energético en la caza y las molestias humanas.

Las grandes lubinas huyen, salvo raras excepciones, de la marcada termoclina  de verano mediterránea, buscando alimento y cobijo en zonas profundas durante los meses cálidos. Seguramente sean los cefalópodos una de sus presas más habituales en las profundidades, y yo personalmente, creo que en la Costa Brava están bastante asociadas con la presencia de calamares.

Después de la reproducción, los animales  agotados por el esfuerzo, restan en la costa recuperando fuerzas hasta el mes de abril, para ir progresivamente migrando a aguas más profundas en busca de presas fáciles. Durante el verano difícilmente localizaremos alguna lubina cerca de la costa, aunque en zonas de arena y a finales de verano, se da un momento mágico en que las grandes lubinas se acercan a la orilla a comer crustáceos, moluscos y diferentes especies de poliquetos y anélidos (gusanos de la arena) aprovechando el pico de producción de este tipo de hábitat. Debido a que en esos momentos los peces comen en el fondo, será difícil hacerlos picar con señuelos, pero no por ello debemos pensar que no están. Solo hay que adaptar el estilo de pesca a ese momento tan peculiar.

 

Pero entrando más en materia, el momento que esperamos, cuando las lubinas se acercan más a la costa, de qué depende? A mi entender, depende más de la temperatura del agua y los precedentes de temporales de otoño, que de otra cosa. Dicho esto, digamos que el mejor momento para buscar a estos grandes peces, es el invierno, y en menor medida el otoño, siendo diciembre el mes que mejores resultados me ha dado los últimos años.

En contra de lo que muchos creen, las grandes lubinas se pueden pescar aunque el mar esté como un plato. Las bravas rompientes son muy buenas en días fríos, con coeficiente de mareas medio (nunca muy alto), de madrugada o en as primeras horas del día, pero no hay que olvidar, que una vez el pez está cerca de la costa, este va a querer comer todos los días y no va a dudar en desplazarse a una cala poco profunda, espigón, puerto o salida de agua dulce donde sabe que puede encontrar comida fácil. Pescar estos lugares en noches  tranquilas o al amanecer, pueden depararnos grandes sorpresas! Solo hay que encontrar esos rincones que puedan servir de apostadero para un gran animal y insistir con mucha fe.
Por tanto, añadimos una variable más a la complicada ecuación ''como encontrar los peces'', ya hemos hablado de donde y cuando encontrarlos,  y cual debe ser nuestra actitud. En la siguiente entrada hablaremos de estrategias, equipo y señuelos.

Hasta la próxima!

martes, 29 de noviembre de 2011

Claves para pescar grandes lubinas en el Mediterráneo (I)

Hace un tiempo que quería dedicar un monográfico a la pesca de la Lubina (Dicentrarchus labrax) en la costa norte del Mediterráneo, a una especie que me ha dado grandes alegrías y con la que parece ser que tengo algo de suerte. Para no alargar mucho las entradas, dividiré el artículo en tres partes, la primera dedicada a la actitud del pescador y los escenarios de pesca, la segunda a épocas del año y horarios y la tercera a aspectos técnicos (señuelos, estrategias...).

Mucho se ha escrito sobre la pesca de este magnífico serránido, y no es mi intención dar lecciones magistrales, pues ya las han dado mejores pescadores que yo en otras webs como Robalospin, si no más bien acercar al  gran público un poquito del encanto que tiene la pesca de grandes lubinas fuera de esas bravas  y productivas rompientes Cantábricas que todos estamos acostumbrados a ver. 

Cuando hablo de grandes lubinas, me refiero  a ejemplares de más de 75 cm y 5 kg y que pueden llegar a vivir  más de 15 o 20 años...de hecho prácticamente viven hasta ser pescados. En cualquier caso, aquellos maravillosos años en que grandes ejemplares patrullaban nuestras desembocaduras y zonas rocosas someras ha pasado a la historia. La pesca de grandes lubinas mediterráneas pasa hoy por horas muy bajas y es por eso que es notable llegar a pescar grandes ejemplares como el de la foto actualmente. 

Esta gran hembra de arriba,  fue capturada desde costa la primavera pasada con 89.5 cm y cerca de 8 kilogramos de peso!!! Como se puede ver en la foto, le 'colgaba'  la barriga de haber desovado recientemente y además le faltaba la aleta pectoral izquierda, fruto quizá de un viejo ataque de otro depredador.

LA ACTITUD DEL PESCADOR

Como todo en la vida, el que algo quiere algo le cuesta, y aunque cualquiera puede conseguir un gran pez un día de suerte, cada temporada que pasa es peor que la anterior, y si nos proponemos ser nosotros uno de esos afortunados, debemos mentalizarnos y aceptar que quizá nunca lo consigamos sin hacer más de un sacrificio o dedicarle el tiempo necesario.

Con esto quiero decir que una de las grandes claves de esta pesca es la CONFIANZA. Debemos tener seguridad en nuestra técnica, equipo, señuelo y escenario, una seguridad suficiente como para saber que podemos dedicar horas a peinar un determinado lugar, con la certeza de que estamos haciéndolo todo correctamente para tener el máximo de probabilidades de éxito en caso de aparecer por allí una gran lubina.

Realmente es más fácil de decir que de hacer, ya que pocos son capaces de permanecer impasibles lanzando durante horas, días y meses un gran cachibache de plástico a un pequeño rincón del pesquero a la espera de que aparezca el pez de su vida, mientras muchas veces se observa actividad de otros peces que nos podrían  suponer una entretenida jornada y a los que no se presta atención. Tampoco es la confianza algo que se pueda aprender o enseñar fácilmente, es algo que nace de la experiencia, cuando se ha dedicado suficiente tiempo a la investigación, a la observación y al estudio de todos los misterios que envuelven al objetivo de nuestras salidas.

La experiencia me ha enseñado que ser paciente y perseverar, y sobretodo estar concentrado en mover adecuadamente el señuelo, sabiendo con confianza que se está en el lugar oportuno y en el momento indicado, es la actitud correcta para lograr grandes capturas.

ELEGIR ESCENARIO DE PESCA

Por supuesto, el primer factor en que debemos aposentar nuestra confianza es el escenario de pesca. Las grandes lubinas no patrullan cualquier zona, y debe ser nuestro principal quebradero de cabeza el encontrar esos lugares querenciosos en los que muy de vez en cuando, todavía aparecen estos grandes animales.

Cada lugar es una pesca y conocer las costumbres locales de grandes peces no es una tarea precisamente obvia o sencilla pese a que a veces lo pueda parecer. Y es que el hombre ha alterado durante milenios el comportamiento natural de los peces, y en especial el de los ejemplares viejos y sabios que aprenden a evitar encontrarse con ese bípedo alto y delgado que las atormenta con multitud de trampas y engaños.

Para conseguir este objetivo primordial, debemos conocer perfectamente el ciclo biológico de la especie y asociarlo inteligentemente a los mejores lugares  y momentos del año que conocemos, teniendo siempre en cuenta un factor especial: la presión del hombre. En la Costa Brava concretamente, los mejores enclaves para la pesca de grandes lubinas resultan ser los más accesibles y conocidos, por lo que reciben una presión de pesca (recreativa y profesional) brutal y acaban siendo aborrecidos por los grandes ejemplares que se refugian en otro tipo de hábitats menos favorables pero más seguros. Estos son los lugares que debemos encontrar!

Las desembocaduras de grandes ríos representan claramente a esos mejores lugares mencionados, que se acaban convirtiendo en los peores a causa de la excesiva presión. Esto quiere decir que aunque sepamos con seguridad que allí siempre se van a acercar a desovar grandes lubinas, estas se van a encontrar tantas molestias y peligros que difícilmente tengamos la suerte de coincidir con ellas, mientras que en otros lugares menos propicios pero más  inhóspitos y tranquilos (algunos prácticamente desiertos todo el año) será mucho más fácil encontrarlas aunque pasen por allí menos frecuentemente. Además, debido a la tranquilidad de esos lugares, los peces pueden permanecer allí largo tiempo siempre que las condiciones sean buenas.

Me refiero con esto a puntas rocosas cercanas a calas profundas o remansos a merced de las corrientes del norte donde rompen las olas frecuentemente, y mejor si dan a mar abierto y hay isletas o canales submarinos poco profundos. Usualmente, estos son lugares con mucha pendiente y de muy difícil acceso, a veces peligrosísimo! Pero sin embargo esconden grandes peces que por suerte para los pescadores costeros, huyen con facilidad de los motores de las embarcaciones, ya éstas tienen todas las ventajas para llegar a esos difíciles lugares sin esfuerzo alguno.

He aquí un par de puestas casi inaccesibles, que requieren prácticamente de escalada para llegar a ellas pero  que sin embargo son perfectas, cumplen todos los requisitos mencionados más arriba y me han dado grandes lubinas. Son lugares expuestos al mar de fondo del norte, donde actúan fuertes corrientes y siempre hay alimento circulando para  las presas de la lubina, incluyendo la presencia constante de cefalópodos en los meses fríos.


El porqué y el cuando ocupan las grandes lubinas estos nichos ecológicos tan específicos lo abordaremos en la siguiente entrega.

Hasta la próxima!


sábado, 26 de noviembre de 2011

El arte del disfraz


 Me pareció impresionante la manera en que esta pequeña Sepia (Sepia officinalis) cambiaba de color e incluso de textura en reacción a mi presencia y sus consiguientes cambios de ánimo. En las siguientes fotografías se puede apreciar el animal en actitud de defensa pasiva, intentandose camuflar con el fondo de arena, así como en actitud de alarma y de defensa activa (ataque). Un regalo para los ojos...



 


miércoles, 23 de noviembre de 2011

Reparación de caña de spinning ultraligero


Hace poco rompí la punta de mi querida G-Loomis SR782-2, 6.6'' mientras varaba un pez poco recomendable para un equipo ultralight. Después de consultar con un amigo experto en la materia decidí intentar una reparación casera. Realmente me he apañado con lo que he encontrado por aquí, así que no he seguido fielmente las indicaciones de mi amigo y tampoco he usado material de máxima calidad como hubiera deseado, pero el resultado no me disgusta.

PASO 1

El primer paso era conseguir un trozo de blank para hacer un injerto dentro de los dos tramos de caña que quería unir, y cortarlo a medida para hacer coincidir las conicidades de ambas partes. En mi caso compré una puntera maciza de grafito de las que se usan para cañas telescópicas fijas. Lo corté a medida, encolé con  resina epoxy y lo inserté en ambas partes de la caña, las cuales ya había saneado en el punto de la rotura con un poco de lija fina.

 
PASO2

En seguida hice una atadura con hilo especial para anillar. Realmente este nudo es bastante sencillo y conocido por muchos de los pescadores de la vieja escuela que usualmente cambiaban ellos mismos las anillas rotas de sus cañas. Debería haber hecho una atadura en cada extremo de los tramos unidos antes de injertar el trozo de grafito para evitar posibles roturas, pero por suerte no tuve problemas.


PASO3

El más complicado sin duda, dar un acabado de resina epoxy a la atadura. Usualmente se utiliza un pequeño motor que hace girar el blank de la caña mientras aplicamos la resina para lograr un acabado perfecto. En mi caso no lo tenía por lo que opté por hacerlo a mano. Para evitar hacer girar a mano la caña durante horas, adquirí resina epoxy de secado  rápido, de unos 30 minutos, que aunque no es de alta calidad da un acabado decente.

 

El resultado:


A falta de probar la caña en acción de pesca, esta parece responder perfectamente al doblar la puntera y ha quedado de lo más recta, aunque ha adquirido un poco más de dureza. Veremos en los próximos meses qué tal funciona, aunque no descarto deshacer esta chapuza y ponerla en manos de un profesional si tengo la menor duda que la caña pueda partir nuevamente.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Espetón XXL con paseante hundido


Los paseantes hundidos deben de ser, sin duda, unos de los señuelos menos utilizados por los spinners costeros. De hecho es comprensible ya que son de difícil manejo, enganchan fácilmente con el fondo y explotan capas de agua para las que ya tenemos a otros señuelos que trabajan bien y en los que depositamos nuestra confianza.

Sin embargo, en una noche de spinning portuario reciente en la que ya estaba cansado de utilizar todo tipo de minnows y vinilos, se me ocurrió enganchar a la grapa un Blue Shot de Lucky Craft que adquirí hace tiempo y que había utilizado muchas veces sin resultado. Lanzo, dejo profundizar y em piezo a recoger lentamente imprimiendo potentes toques de puntera como si de un paseante grande se tratara, para tratar de hacer que el señuelo haga un Walking the Dog  amplio. 


Cual es mi sorpresa que al tercer lance solamente, el señuelo se para en seco y reaccionando rápidamente doy dos buenos cachetes parando la bobina del carrete con la mano izquierda. Acto seguido, dos cabezazos lentos delatan a un espetón, una buena carrera, algo de tira y afloja y empiezo a bombear...''no veas como pesa esto'' me digo, y no es de extrañar porque lo que había al otro lado de la línea era un enorme espetón (Sphyraena viridensis) de 116 cm y unos 6 kg de peso. Sin duda un gran ejemplar, muy difícil de ver desde costa.


Por lo que se de otros compañeros, los paseantes hundidos son señuelos tan difíciles de manejar como eficaces con especies que rondan las profundidades de zonas rocosas como Espetones, Dentones o Pargos. Tienen una acción muy llamativa y poco ''vista'' por los peces, diferente a minnows o jigs y este aspecto puede ser clave para desencadenar la picada de un pez resabiado en una zona con elevada presión de pesca.

A buen seguro le voy a volver a dar una oportunidad a este magnífico señuelo en futuras salidas a por los dentones!